Más tecnología, menos sueño
A esta conclusión hemos llegado
con el análisis de tres encuestas importantes relacionado a la duración del
sueño y el uso del tiempo entre adolescentes y adultos. Dos de estas son
globales: ‘Monitoring the Future’ y ‘Youth Risk Behavior Surveillance System de
los Centers for Disease Control’, y la tercera realizada por EXTRA, a través de
las redes sociales a sus lectores.
El promedio de horas de sueño es
el mismo en las tres: 6 horas o menos. La causa también es la misma: la
distracción que genera el uso de la tecnología, aunque la segunda razón y no
menos grave sea laboral. Lo grave, que hay niños y adolescentes que son parte
del problema.
En porcentajes, entre un 60 y 70
por ciento de las personas no descansa el número de horas; y, entre el 50 y 60
por ciento pierde horas de descanso porque se entretiene con sus móviles.
A diferencia de otros aparatos
electrónicos como el televisor, las laptops, los smartphones y las tabletas son
fáciles de llevar al dormitorio y de tener en la mano mientras estamos en la
cama.
Las excusas son varias, entre
estas que los gadgets ahora se usan como despertador. Pero la realidad es que
responder mensajes de WhatsApp y, subir y bajar por las redes sociales, es
emocionalmente estimulante, lo cual produce alteraciones del sueño.
Sepa que hay una respuesta
fisiológica. La luz azul que emiten los móviles y las tabletas imita la luz
diurna, lo cual inhibe la producción cerebral de melatonina, es decir, la
hormona que nos ayuda a quedarnos dormidos y a permanecer en ese estado.
Y es que nuestro ‘ritmo
circadiano’, esa especie de reloj interno con él se regulan algunas funciones
del cuerpo está controlado por receptores del cerebro que responden a un
estímulo muy simple: la cantidad de luz y de oscuridad que hay en el ambiente.
Con esta información el cerebro sabe qué, si está iluminado, es hora de decirle
al cuerpo que hay que levantarse y permanecer alerta; y si está oscuro, ya es
hora de dormir. Así de simple.
Aunque pareciera un problema al
que no hay que hacerle mucho caso, la falta de sueño es culpable no solo de un
mal rendimiento escolar o laboral, sino de varias enfermedades desde mentales
hasta cardiovasculares.
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